Agua-gel: el canguro de tus plantas este verano

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¿Te vas de vacaciones y no tienes quién se cuide de tus  macetas? No te preocupes con el gel de agua para plantas, cuando regreses estarán vivas e hidratadas. En este post te explicamos qué es y cómo funciona.

¿Qué es el agua gel para plantas?

Seguro que alguna vez te han regalado o has regalado una planta que lleva a modo de tierra, o a más a más de ésta, unas lindas bolitas de colores transparentes ¿verdad? Pues estas bolitas son el agua gel para plantas al que hacemos referencia.

De hecho, para ser más concretos el agua gel está compuesto de una sustancia que se llama poliacrilamida y su característica principal es que absorbe el agua. Esta sustancia en principio es transparente por lo que si la encuentras de diferentes colores es porque le han añadido colorantes para hacerla más vistosa.

Antes que nada, advertirte que el agua en gel para plantas es un poco tóxico. No supone un riesgo por si sólo. Pero en caso de ingerirlo debes ir a un servicio de urgencias para tomar las medidas necesarias. Por muy bonito y atractivo que resulte no se trata de un juguete, por lo tanto, no lo dejes en manos infantiles y cuando hayas acabado su manipulación, para mayor seguridad lávate las manos.

¿Cómo funciona el gel en agua para plantas?

Este tipo de riego se basa en la propiedad absorbente que tienen las bolitas. Normalmente las comprarás deshidratadas y tendrás que dejarlas en reposo con agua por un tiempo indicado en el envase para que se hinchen.

Una vez hidratadas, simplemente tendrás que colocarlas en la maceta de tus plantas para que haga su trabajo y las vaya humedeciendo. Obviamente, este método no te resultaría por largos plazos de tiempo pero sí por dos o tres semanas, Lo mejor es que preguntes en tu garden de confianza la cantidad que te recomiendan echar en función al tiempo que tienes que dejar solas a tus plantas.

Una solución casera, pasa por comprar gelatina incolora y sin sabor para fabricarte tú mismo el hidrogel. Una vez la gelatina haya cuajado, córtala a pequeños daditos y el efecto vendrá a ser el mismo. Coloca los daditos en un receptáculo en forma de cubo, perfóralo y clávalo en la tierra de tu maceta. La misma planta se irá abasteciendo de agua a medida que la precise.

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