¿Es más económico tener la calefacción encendida o apagada?

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¿Sale a cuenta apagar la calefacción?

Todos queremos ahorrar en nuestros gastos diarios, especialmente en los suministros energéticos que usamos en el día a día. El alto precio que pagamos habitualmente por la  calefacción hace que nos planteemos muchas veces apagar la caldera para ahorrarnos unos euros en el consumo, pero ¿es realmente efectivo?

¿Temperatura constante o apagar la calefacción?

Muchas personas piensan que mantener una temperatura no muy elevada de manera constante durante casi todo el día es una de las mejores maneras de ahorrar energía en la calefacción. Los defensores de esta teoría piensan que se gasta mucho más volviendo a encender la caldera y esperando que la casa recupere la temperatura adecuada.

Los expertos piensan justo lo contrario: apagar la calefacción cuando no es necesaria es la mejor manera de ahorrar en energía. Hay que tener en cuenta que mantener la temperatura constante exige una gasto continuo de energía, aunque sea mínimo. Y no solo eso: mientras la calefacción funciona se producen fugas de calor, por lo que el gasto de energía es mayor.

Las ventajas de desconectar la calefacción

Cuando desconectamos la calefacción, las temperaturas del exterior e interior tienden a acercarse. Esto implica que no necesitaremos gastar más energía para compensar las posibles pérdidas de calor.

Por supuesto, recuperar la temperatura cuando volvemos a encender la calefacción requiere de una inversión extra de energía, pero también debemos saber que el gasto de energía para compensar un grado de pérdida de calor supone una inversión añadida  en torno al 10% de energía más. En cambio, recuperar la temperatura implica un consumo añadido en un tiempo mínimo. Por lo tanto, el consumo es inferior.

La verdad es que podemos vivir perfectamente por la noche sin usar la calefacción, añadiendo simplemente más ropa en la cama.  Si nos preocupa levantarnos por la mañana y tener frío, siempre podemos programar el encendido de la calefacción para la hora en que nos levantamos habitualmente. Con esta precaución tan sencilla, conseguiremos ahorrar nada menos que un 10% de nuestro consumo habitual de energía en calefacción, sin duda una cifra importante en nuestro presupuesto energético anual.

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