Mitos sobre qué cubre el seguro de vida

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el seguro de vida y sus coberturas

El mundo de los seguros está rodeado de más mitos de lo que aparenta. ¿Qué hay de cierto en ellos? En este post hablamos de los vinculados con los seguros de vida, así arrojaremos luz sobre determinadas cuestiones que son fundamentales para conocer de verdad sus coberturas. Estas aclaraciones nos servirán para mejorar la idea que tenemos sobre estos seguros, ya que no siempre se corresponde con la realidad. Te lo explicamos.

Mitos sobre lo que cubre el seguro de vida y lo qué no

¿Mito o verdad? Te traemos las creencias más extendidas sobre los seguros de vida, informándote de cuáles son mitos y cuáles son grandes verdades:

El seguro de vida no es necesario

Mito. Hay muchas personas que no le encuentran ninguna utilidad al seguro de vida, sobre todo cuando no tienen pareja o hijos. En cambio, los seguros de vida tienen más coberturas que nos pueden ayudar tanto a nosotros, como a nuestros seres queridos, no solo es útil en caso de fallecimiento, por ejemplo, también cubre la invalidez. Recuerda que incluso siendo joven puedes sufrir algún percance en el que el seguro de vida te pueda cubrir.

Los seguros de vida son muy caros

Mito. En realidad los seguros de vida se adaptan a ti, ya que te permiten incluir diferentes coberturas de acuerdo con tus necesidades y según tus posibilidades económicas. Además, puedes modificar las condiciones más adelante, si lo deseas. Tu edad y el valor de la indemnización que obtendrás si ocurre algo son factores determinantes para el precio de tu seguro de vida.

El seguro de vida solo cubre invalidez y fallecimiento

Mito. Estamos ante una creencia muy extendida. Sin embargo, es falsa. Entonces, además de la invalidez y el fallecimiento, el seguro de vida ¿qué cubre? Realmente, tu póliza te puede llegar a ofrecer orientación medica telefónica, consulta jurídica telefónica, rehabilitación cardiaca, etc. Y, gracias al seguro de vida podrías tener un anticipo de la indemnización en caso de enfermedad grave.

Puedo elegir libremente a los beneficiarios

Verdad. Los beneficiarios de la indemnización en caso de fallecimiento son elegidos libremente a elección del titular de la póliza. No tienen por qué ser familiares directos, por ejemplo.

Si soy asegurado en el seguro de vida de mi empresa y me voy, dejo de estar cubierto

Verdad. Efectivamente, si la empresa donde trabajas te ofrece un seguro de vida, tienes cobertura mientras permaneces en ella. Pero si dejas de ser empleado, dejas de estar cubierto, además, hay que tener en cuenta que los capitales de estos seguros se calculan en base solo a uno o dos años y puede que la cantidad a percibir no sea suficiente. Lo ideal es contratar un seguro de vida individual que puedas controlar según tus preferencias.

El seguro de vida es obligatorio al contratar una hipoteca

Mito. Los seguros de vida son muy recomendables cuando adquirimos una hipoteca, ya que si algo nos ocurriese, nuestra familia no tendría que hacer frente al resto de las cuotas hipotecarias. Sin embargo, en ningún caso es un producto obligatorio cuando contratamos un préstamo hipotecario.

Aunque sí que es cierto, que las entidades bancarias, en el momento de conceder una hipoteca, sugieren realizar este tipo de seguro con ellos mismos, siendo el banco beneficiario de la póliza, con el fin de bajar los tipos de interés.

Si estoy enfermo, no puedo contratar un seguro de vida

Mito. Realmente, tu compañía aseguradora realiza un estudio personalizado y sí podrías llegar a contratar un seguro de vida con una enfermedad ya sea crónica o no.

La aseguradora renueva tu póliza aunque adquieras cualquier enfermedad grave

Verdad. Independientemente de tu estado de salud en el momento de la contratación de la póliza, tu compañía está obligada a renovarte la póliza en caso de que adquieras cualquier enfermedad con posterioridad, incluso si se trata de una enfermedad grave.

El seguro de vida, mucho más de lo que te cuentan

Las coberturas del seguro de vida pueden beneficiarte en situaciones distintas al fallecimiento o la invalidez. Se trata de una alternativa que ofrece ventajas para los tuyos pero también para ti, por lo que resulta de gran valor, pues este tipo de seguro tiene garantías que se adaptan a cada momento de la vida del asegurado. Es una opción que te puede servir como instrumento de ahorro, fácil tanto en su contratación como en su renovación y no está vinculado a las hipotecas.

Además, es muy importante a la hora de contratar un seguro de vida, contar con el asesoramiento de un profesional experto, que te ayude a establecer los capitales y garantías más adecuadas según tus necesidades, que pueden ser cambiantes en el tiempo.
Un buen análisis de tu situación actual, te permitirá ahorrar en su contratación, pues estarás pagando por lo que realmente te interesa y necesitas, adecuar la cláusula de beneficiarios a tus intereses personales e incluso fiscales. Pero lo más importante, te asegurarás que en caso de tener que utilizar alguna de las garantías de la póliza, éstas resolverán efectivamente las difíciles situaciones que se pueden presentar, lo cual da sentido a la cobertura y al coste que puede suponer pagar la prima de este seguro.
En ese momento entenderás que ha sido la mejor inversión de tu vida, por lo que recomendamos que te dejes asesorar por un mediador profesional.

 

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